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Fuiste Ideal… (Poema)

sueños

Fuiste ideal, aunque también un peligro
Fuiste el despertar, de un sentimiento dormido.

A tu lado, pocas cosas me importaban…
A tu lado, no tenía el control del tiempo
no lo consideraba
y las palabras casi siempre
con amor, te las adornaba.
Te devolvía el doble o más
por cada muestra de cariño que me dabas.

Jamás llevé la cuenta de los latidos
que mi corazón dio por ti.
Jamás quise dejarte
No sé, si tu pensabas lo mismo.

Ayer
soñaba contigo.
Ayer te hice mi motivo.

Pero hoy…
Hoy no queda nada
todo se ha extinguido.

Quizás por ahí, me quede un recuerdo.
Quizás por ahí, se hallan guardado…
aquellos sueños contigo.

  • Ángel Perdido

El Reino de los Lamentos (Cuento)

bosquenocheEn tiempos antiguos, en una aldea muy pequeña, hubo un muchacho tan triste y miserable, que ni en su propio hogar, lo querían, por ser como era.
No hablaba mucho, cuando estaba en la mesa, y prefería aislarse de los demás.

Cada noche se le podía ver despierto, sentado y cabizbajo. No pretendía dormirse, le gustaba aprovechar cada momento,
cada silencio, donde parecía tener paz. Aquella paz que raras veces encontraba, durante el día.

Cierta noche, cansado de esperarse el mismo día de siempre. Salió a recorrer el bosque oscuro. Que si no fuera por la luna
de hermosa luz blanca y las estrellas que parecían darle compañía, no se hubiera atrevido a hacer.

Claramente no tenía idea, de que hacía ahí, lejos de casa, sin rumbo para partir, sin lugar a donde escapar. Por ello se sentaría a contemplar el firmamento, hasta que le venciera el sueño.

Luego volvería a casa, buscaría su habitación, y se recostaría, temblando de frío.

Al día siguiente, todo parecía más de lo mismo. Hasta que vinieron a su casa, extraños visitantes. Preguntaron por él. Querían
llevárselo.
Sus tíos como era de suponerse, aceptaron tal propuesta y se lo entregaron.
Aquel muchacho infeliz, sería llevado a una lejana Región. Querían verlo al parecer.

Cuando preguntó a donde le llevarían, le contestaron, que a un Reino, muy especial.

Fue invitado a subir a una carreta, carreta donde sería acompañado por dos extraños hombres, quienes fueron amables con él, desde un principio.
Cuando iba llegando, claramente pudo notar, el silencio y los pocos ánimos que había entre toda esa gente. Vio además que
la mayoría andaba vestido de negro. Esto le llamó mucho la atención. Por que simplemente no esperaba ver tanta tristeza aparte de la suya. Esto lo comprobó, al escuchar lamentos y llantos por las calles de la ciudad, por donde iba pasando.
De momento vería que la carreta, se detuvo, frente a lo que parecía ser un majestuoso palacio.
Varios ancianos le invitaron a sentarse a una mesa y le hicieron una serie de preguntas…
Le preguntaron si era aquel muchacho que se ganó el apelativo, de ser “el hijo de la muerte”.
En efecto, el contestó que si lo era.

Le preguntaron, por qué se le conocía así.

El contestó que no sabía exactamente por qué, pero que suponía, era por ser muy extraño, para los demás. Que nadie quería estar cerca de él, porque creían que estaba endemoniado, o condenado a una maldición… ya que le veían muy solitario y triste.

Los ancianos discutieron aparte, y enseguida tomarían una decisión.

Aquel muchacho, sería el nuevo Rey, en el “Reino de los Lamentos”…

Como es debido, él pidió saber por qué aquel Reino se llamaba así, y por qué la gente andaba  triste.

Le respondieron, sin problemas, diciéndole que hubo un Rey, que quiso tanto a su esposa, a su Reina, que cuando la muerte se la arrebató, ordenó que todo sea tristeza en aquel Reino, cambiándole el nombre al “Reino de los lamentos”. Además prohibió las risas, las fiestas alegres, y exilió a cuanto no cumpliera aquella orden. Antes de morir, dijo que el nuevo Rey, siga esto, que él había iniciado.

Sabiendo que muchos fingirían tristeza, para no ser exiliados de su Reino o para apoderarse de su trono. Dejó ordenado que el nuevo Rey, sea alguien que realmente sea infeliz. El más infeliz que se podía encontrar, sino había uno así, en el Reino, debería ser buscado fuera del mismo.

Aquel muchacho, entendería entonces su extraña suerte. Había quedado en sus manos, el destino de aquel Reino, él tenía el poder de hacerlo triste por siempre, o intentar cambiarlo.

  • Ángel Perdido.