La soledad en mi vida y la destrucción abominable

La soledad en un
hombre de verdad está a un nivel totalmente diferente del que pueden
asimilar o entender las demás personas. En definitiva no hay una
soledad más grande y desesperanzada que esa.

Cuando tenía 18
años, literalmente me había rendido a todo contacto y compañía
humana…. en aquél entonces, sabía que no podía esperar nada
bueno de los demás, y me había hecho la firme creencia de que
cuando mucho lo que recibiría serían maltratos y agresiones, así
como intentos de destrucción a menos de aquellos para los que mi
sola existencia significare un estorbo o una amenaza para alcanzar
sus objetivos o cubrir con sus necesidades y caprichos. Las cosas
llegaron al punto en que sabía que sólo me deparaba la tristeza y
la destrucción… y pese a ello no me dejé vencer por la vida,
aceptando las cosas como un echo inevitable. Un buen día decidí
forzar a mi propia mente a alimentarse de todo el odio y la maldad
que me demostrasen las demás personas, para transformarle en la
alegría y la felicidad que tanto necesitaba, tal y como si al
recibir la oscuridad de los demás, yo mismo la transformase en la
luz resplandeciente que siempre había deseado y que ya me había
cansado de esperar.

Poco a poco me volví
fuerte mentalmente, inquebrantable, imbatible, nada ni nadie podía
siquiera herirme, ninguna pérdida, y las tuve (y muy fuertes, por
cierto), ninguna agresión, y las viví fuerte mente una y otra vez
hasta que las personas comenzaron a temerme por no quebrantarme
jamás, y ninguna necesidad, aunque mi mente amara y deseara con
todas sus fuerzas algo, ese algo lo asimilaba como un constructo
nacido de mi ser, y como tal lo reabsorbía en él. Lentamente fui
perdiendo cualquier deseo o sensación de necesidad que estuviese más
allá de mi propio ser y mi propia mente, e incluso la interacción
con otros seres humanos se volvió meramente accesoria y utilitaria.
Nada, ni nadie me movía: era un hombre de verdad, con una soledad
abismal, como pocas veces se ha visto en la
tierra.

Desafortunadamente, circunstancias externas a mi ser,
y el ablandamiento de mi alma… o más bien mi ingenuidad al buscar
puramente la paz y la felicidad como el estado primordial de mi ser,
para alcanzar esa iluminación cuyo deseo y anhelo fui desarrollando
con cada insulto, con cada humillación, con cada desprecio, con cada
golpe, traición e intento de destrucción que recibí…. hizo que
volviera a confiar en los demás mientras trataba de dar nacimiento a
una luz que no se extinguiese por más oscuridad y destrucción que
recibiese de los otros… traté de transmitir la paz y el amor que
había alcanzado en mi soledad absoluta, pero al confiar nuevamente
en los seres humanos, sea por equivocación, sea por descuido, sea
por algún fallo en mi camino de evolución, fui literalmente
destruido hasta perder incluso aquella única cosa a la que no había
renunciado…. nuevamente confié y fui desquebrajado hasta el punto
en que también perdí mi propio ser…. mi memoria… mis
recuerdos… fueron borrados y extinguidos hasta el punto en que no
podía recordar casi nada, ni a nadie….. Volví a nacer en absoluta
agonía y tristeza, en absoluto abandono y destrucción…. y ahora
ni siquiera me tenía a mí mismo para poder hacer frente a estas
cosas…. Justo así, cuando tenía 20 años entré a la universidad,
y justo así es que pasé dos años enteros de absoluto infierno a
manos de gente normal, cuya monstruosidad, vanalidad, hipocresía,
perversión y maldad no distan mucho del promedio, pero que se
desataron a niveles insondables una vez que vieron a un ser tan
desquebrajado y debilitado, como yo. Fue ahí Alejandra Flores
Gonzalez de Salceda, que tu fulguraste un esquema de burla, sadismo,
mezquindad, desolación y traición…. no fuiste mejor que aquellos
seres tan atroces y mezquinos a los que llamaste amigos, sino que,
por el contrario fuiste mucho peor que ellos, a pesar de que a sus
espaldas hablabas como en trance, de la desesperada e increíble
hipocresía y atrocidad con que convivían aquellos futuros
terapeutas….. Admito que fui yo, quien, en mi estado tan
deplorable, incitó de cierto modo a los otros a decir y hacer todo
lo que dijeron e hicieron en mi contra… era fácil pisotear los
fragmentos regados de un corazón hecho polvo…. pero tu fuiste más
allá y con insidias, chismes, difamación, traición, manipulación
y abominación total provocaste que aquellas personas que no distan
de la normalidad, se convirtiesen en una especie de bestias salvajes
en busca desatar su odio y destrucción en alguien que no se
defendiese…. Fuiste tú quien trajo tanta destrucción sobre una
vida que ya había sido prácticamente extinguida…. Francamente te
odio y te maldigo… no puedo dejar de hacerlo a pesar de los
años…. sólo espero que si tu egocentrismo alguna vez te hace
llegar hasta este escrito buscando tu nombre en la red, te des cuenta
y recuerdes la clase de monstruo salvaje y demoniaco que fuiste algún
día para mí.

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