TU SABOR A CHOCOLATE CON CAFÉ.

TU SABOR A CHOCOLATE CON CAFÉ.
Hace unos días vi una chica con tu rostro y tu sonrisa,
mientras bebía una taza de café y leí amenamente un libro.
Durante unos segundos, me paralicé de la incertidumbre, no
sabía si realmente eras tu o si mi mente me estaba jugando otra broma más.
Mientras la veía, venían a mi mente todas las conversaciones
que tuvimos, las ideas que compartimos, así como los besos que nos dimos.
No podía quitarle mis ojos de encima, y temí en todo momento
de que se diera cuenta que la estaba viendo, no sabía ni cómo actuar y de pronto
mi mente se comenzó a fugar
En el primer momento en que te vi, pensé que eras un ángel
bajado del cielo, me impresionó la belleza de tu mirada, la fortaleza de tu
semblante, y la luz de tus ojos.
Me enmudeció la coherencia de tus palabras, la esencia poética
de tus ideas, y la complejidad del laberinto interminable de tu mundo interior.
Quedé pasmado, enmudecido e impresionado, y me enamoré
perdidamente de un ser al que creía distinto e inalcanzable, casi intachable,
al que no podría aspirar más que para admirarle.
Así fue como te conocí, y esa fue la razón por la cual me
enamoré cuando comenzaste a dejarme entrar a ese mundo por la lastima con la
que en algún momento hiciste que se retorciera todo mi ser.

Reviví en tan sólo unos minutos, las pasiones y los dolores,
las alegrías y las tristezas, las felicidades y las agonías que me hiciste
pasar,
Pero todo eso acabó rápidamente cuando uno de los amigos de
aquella chica y la llamó por un nombre diferente al tuyo, “Christina como
estas”, le dijo.
Poco a poco mi imaginación comenzó a bajar sus velos y
comencé a notar las diferencias entre ella y tú, que si el color de la piel era
de un tono ligeramente diferente, que si el acento que usaba era distinto,
Que si las palabras que decía no eran tan elocuentes, que si
su voz no era tan viva y carismática, que si su mirada no aparentaba pureza,
bondad y armonía,
Mientras más la vi, más me di cuenta que no eras tú, y
comenzaron a triunfar los malos recuerdos que alguna vez me dejaste cuando me
destruiste por dentro,
Me destruiste por dentro al hacerme ver que todo lo que tu
imagen pretendía no eran más que puras falsificaciones que te servían para
aprovecharte de este mundo que solo respeta y se conforma de las apariencias
Recordé esos meses de desesperación en que me hizo hundirme
la noticia de tu verdadera naturaleza, cuando me hiciste ver que aquella mujer
a la que tanto amaba no era más que la fachada de una marioneta hueca y vacía,
Sin darme cuenta las lágrimas cayeron de mis ojos mientras
bebía una tasa de moka, y al respirar ese suave aroma y tener ese dulce sabor
en mis labio, recordé aquellos momentos de depresión en que solo un poco de
sabor hacia la diferencia entre un día tan horrible y un día no tan malo.
Aquellas semanas, sino es que meses, de desesperación, me
aferré al dulce aroma del café con chocolate, al llamado moka-late, que me
ayudo a escribirte mil versos de amor cuando te quería, y mil historias de
decepción cuando te conocí de verdad.
Aquél dulce sabor se convirtió en mi defensa, en mi refugio
y protección, y mientras más descargaba mis odios, iras y frustraciones,
mientras más penaba mis anhelos y deseos rotos 
y mientras más lloraba por la desilusión de haberme enamorado por un ser
inexistente,
Poco a poco ese dulce sabor fue dándome los ánimos que
necesitaba y llenando el vacío que tu realidad cinceló con hierro incandescente
en lo más frágil y quebradizo de mi espíritu y corazón,
El vacío se llenó de dulzura, la dulzura del chocolate con
café que me ayudó a amarte y a vaciarme de todo el amor que te tuve, con las
palabras que tanto te dediqué, y con las emociones que tanto convulsioné,
El vacío se llenó del sabor, el sabor del chocolate con café
con que pude sentir y expresar un mundo de emociones, tan diversa y distintas,
mientras bailábamos al son de innumerables mentiras y poquísimas pero
turbulentas y poderosas verdades,
Me di cuenta que gracias a esa sabor que me hiciste sentir,
después de muchos años de soledad, de muchos años de petrificación, de muchos
años de parecer muerto en vida, finalmente pude sentir la vida que no había
sentido jamás, finalmente pude explotar de amor y felicidad, así como hundirme
en lo más profundo del desengaño y la decepción, y reconstruirme en el odio, la
frustración y el arrepentimiento.
Gracias al chocolate con café con que bailó mi corazón,
gracias al sabor de tu vida que experimenté con su dulzura y amargura en mis
propios labios, alma y corazón, gracias a ese caos de contradicción y sabores
con que devolviste la vida a un corazón ya petrificado, es que finalmente me
volví a sentir vivo.
Cuando me di cuenta de todo ello, ya me había acabado ese
moka que estaba tomando, y sin darme cuenta, y aun con el sabor en los labios
de ese chocolate con café, ya estaba caminando hacia la mesa de aquella chica
que se parecía tanto,
Me acerqué lo más que pude a ella, la miré a los ojos,
tratando de encontrar las palabras exactas que quería expresarle, se me
ocurrieron muchas cosas pero no tenían sentido ya que lo que se me ocurría era
en realidad para ti, por lo que después de varios segundos tan solo le dije
“gracias por toda”, como si se tratara de ti.
Ella sólo se quedó algo sorprendida, y comenzó a reírse
junto con su amigo, lo cual verdaderamente me valía un carajo, porque a través
de ella te di las gracias a ti, por ese maravilloso sabor dulce y amargo que me
hiciste sentir con el sabor de tu vida, con el sabor de todo lo que eres de
verdad, con ese extraños sabor de chocolate con café que me hiciste saborear
desde mis labios a mi corazón, mi mente y mi alma.
Me dejaste un sabor de vida, que no podría repetir de
ninguna forma, y me obligaste a llenarlo con una vida que no es tuya sino la
mía, por lo que te doy las gracias, porque a pesar de todo salvaste mi vida,
con ese sabor a chocolate con café, que endulzó y amargó mi vida y que torno en
una reproducción fiel de ese sabor al vacío del hueco que cinceló tu existencia
en mi ser.

Gracias por todo, gracias por tu sabor a chocolate con café.

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